Ukiyo

Philippe Fichot. "Ukiyo". (1994). Todos los derechos reservados.

Queridos lectores, hoy un breve post de despedida, temporal.

Se acercan las vacaciones y dos importantes tareas me aguardan. Primero, el 29 de julio, estaré en el festival Entremuralhas de Leiria (Portugal), allí daré la charla “La absenta y la cultura gótica”, en esencia la misma que presente en la Semana Gótica de Madrid 2010 pero ampliada y con un mayor peso audiovisual. Podéis ver la información aquí.

Después, y una vez prácticamente ultimada la preproducción de la exposición “Ensueño Prerrafaelita. Una mirada gótica a la belleza decimonónica” para la Semana Gótica de Madrid 2011, me embarco en la realización de su catálogo. Dicho catálogo estará disponible en edición limitada, la que podréis conseguir a través de Herejía y Belleza o de www.mentenebre.com (podéis reservar ya un ejemplar si estáis interesados), o bien, si no queréis el formato físico, estará disponible online de forma gratuita una vez se haya agotado la edición impresa.

Dicho esto, añado un breve post anunciando uno de los más eminentes artistas que estará en la expo de la SGM: Philippe Fichot, de Die Form, que la mayoría de vosotros conoceréis.

La imagen con la que me despido fue la portada de uno de los denominados DF side projects, en concreto el denominado Ukiyo (Hypnobeat, 1994) en colaboración con Aube, donde Philippe Fichot se adentra en el mundo oriental.

Philippe Fichot trabaja mucho con conceptos relacionados con el BDSM y este ejemplo que traigo es una muestra de ello. Fácil hubiera sido para Fichot realizar una foto de bondage clásico, pero prefirió utilizar nuevos elementos compositivos. La mujer objeto de la práctica SM está atada a un potro metálico antiguo, evocando las prácticas inquisitoriales. El elemento principal, en vez de ser un látigo o una cuerda, es un elemento orgánico: un pulpo.

La imagen ofrece sometimiento pero a la vez introduce este elemento zoófilo. El brazo del pulpo es un elemento fálico que recorre sinuoso el vientre de la mujer y cuyo extremo se acerca al pubis femenino. Es como si un monstruo marino hubiese poseído a la joven. Pero Fichot no es obvio, no retrata una violación, sino que tan solo la insinúa, máxime con ese juego de sombras y claroscuros que sólo nos deja entrever la acción. Como en toda la obra de Fichot el blanco y negro es esencial y añade un especial dramatismo a la composición.

Y aquí lo dejo, pues entraré en un análisis más profundo de la obra de Fichot y de su filosofía en el citado catálogo.

Lo dicho, me despido hasta pronto. Mientras, sigo trabajando.